Si mi madre, si me viera, si me viera los pensamientos, ¡ ay de mi!, de mis penas, ¡ay de mis centellas!, yo hago lo que quiera ella (la conciencia) si es que me dejan, me oculto sin ismo ni culto ni pasamanos, para salir airoso, ser yo miso. Aire en mis venas, vengan con veneno a vengarse de mí, de mis pavorosos pensamientos, ¡oh! poderosos. Ya veo vaporosos nuestros poros sin madre, miento, sin Dios, sin reglas, con cientos de arrepentimientos.
Me lo merezco.
Si mi madre me viera los pensamientos, se fijaría mejor la seño’, sabría pues, que es sólo un sueño, que sólo la sueño, no diría nada, me abrazaría y luego me escribiría una nota, en un papel, para yo leerlo cualquier día, y entre mis huesos hambrientos que comen papel, extrañarla y joder, que son sólo pensamientos.
Si mi madre supiera que alucino, en mi sofá, me arrancaría el cerebro, lo tiraría nomás, una sátira real, me pondría un poquito más de corazón, Cerraría la puerta de aluminio del más allá, y me tendría más cerca, un poco más acá, pero no sabe, no sabe, porque no alucino, soy justito una mala caricatura de Quino, hecha realidad en el sofá, derramando todo el vino, que es Real, como yo.
Si a mi madre le mandara una foto, de mí como Satanás, lloraría, pero me perdonaría luego, fuera de foco, en Dios no creo ni en Satán, ni en el mal de ojo, sí, en el talismán que se tiende a prender. Mi madre no me entendería, ni mis amigos músicos, ni mis amigas artistas, sólo mis amigos escritores, que ya saben sin muchas pistas, que no se escribir, que como Napoleón, quisiera nunca aprender, que esto, madre te amo, que esto es una mueca.
Todavía no puedo.
miércoles, mayo 06, 2009
sábado, abril 18, 2009
Parablanquita
Sh!
Esperá.
Esperá un momentito!
Te lo juro.
En frente mío estaba esta mina, en la banquita blanquita donde nos habíamos sentado antes, y me habías dicho todo mal con vos me partiste en dos y hacia la avenida corriste y yo te alcancé y nos sentamos en la banquita marrón donde fue nuestro lo nuestro sin signos de puntuación.
Ahí estaba, mirándola a esta mina que se fumaba un porro mientras su nariz la hacía fea y me miraba, fumaba como dama, pero me miraba.
Bueno, la mina ésta, se para, para tomar el colectivo, y no repara, que un frasco de vidriotinto y tapa roja, como el vestido que llevas puesto y tu cinto…
…y alcanzo a ver que hay algo adentro. Y yo no llevaba puesto los anteojos, y no supe en un principio qué era, porsupuesto. Yo no soy de gritar por la calle, espero que se dé cuenta la pobre, que se le queda algo, pero acelera su paso, corre por la vereda como un galgo y se sube al colectivo de un salto.
Y se va.
Me levanté por el frasco. Fui por él y adiviná, era nuestro. ¿Recordás el frasco? ¿En la banquita? Bueh, no se de dónde lo saco, pero yo ahora apuesto a que no, estoy seguro que no y me das asco. Pero no estoy seguro. De repente recordás y entonces me doy asco.
Por si no te acordás era un frasco vidriotinto repleto de palabritas, nuestro frasco. Lo abrí para mirar las palabritas, todas negras, todas con letra chiquitita. Serifadas colibrí, como a ti te gustan.
Esperá, fue ahí, cuando yo me convertí en palabra y estaba en el frasco. Y fue ahí cuando llegaste, en la blanquita donde fue nuestro lo que te muestro. Y fue ahí cuando me esperaste una hora, la nariz te quemaste con el sol. Y fue ahí llevando ese vestido. Y justo ahí, me maldije. Vos te fuiste. Y fue ahí, cuando supe que lo que te muestro ya no era nuestro.
Amor, siempre fui una palabra querida, querida mía, no es verdad, no es amor, ni por amor que soy palabra, soy sólo lo que sale de tu boca, boba.
Qué hijo de puta que sos, esas también, son mis palabras.
No me ofende, creeme. Te quiero más, si desaparecés por la puerta, estás muerta.
¿Estás ahí? ¿Detrás de la pared? Avisame, porque yo aún te quiero, decí otra cosa. Haceme mejor palabra. “Compañía por ejemplo” no te hagás la brava.
Por ahora. Iremos nuevamente a la blanquita y serán nuestras las palabritas.
Esperá.
Esperá un momentito!
Y todo el vestido rojo, todo de ella se da la vuelta. Y ella se queda en el umbral. Llorando, pero sin quejarse.
Dejame que te explique.Parte la ridícula impro de él, dos puntos aparte.
Yo te estaba esperando en la placita. Junto al canil ese que huele a mierda. En la banquita donde un día nos sentamos a hablar, tierna, mente, y fue nuestro lo nuestro por mucho tiempo presente. El pasado es perfecto.Te lo juro.
En frente mío estaba esta mina, en la banquita blanquita donde nos habíamos sentado antes, y me habías dicho todo mal con vos me partiste en dos y hacia la avenida corriste y yo te alcancé y nos sentamos en la banquita marrón donde fue nuestro lo nuestro sin signos de puntuación.
Ahí estaba, mirándola a esta mina que se fumaba un porro mientras su nariz la hacía fea y me miraba, fumaba como dama, pero me miraba.
Ella se sentó, no porque lo quisiera, quería el final de su historia (ya te lo sabes boba).
Bueno, la mina ésta, se para, para tomar el colectivo, y no repara, que un frasco de vidriotinto y tapa roja, como el vestido que llevas puesto y tu cinto…
Ella se mira el vestido como si no lo conociera, como si él no lo conociera.
…y alcanzo a ver que hay algo adentro. Y yo no llevaba puesto los anteojos, y no supe en un principio qué era, porsupuesto. Yo no soy de gritar por la calle, espero que se dé cuenta la pobre, que se le queda algo, pero acelera su paso, corre por la vereda como un galgo y se sube al colectivo de un salto.
Y se va.
Ella no le cree.
Me levanté por el frasco. Fui por él y adiviná, era nuestro. ¿Recordás el frasco? ¿En la banquita? Bueh, no se de dónde lo saco, pero yo ahora apuesto a que no, estoy seguro que no y me das asco. Pero no estoy seguro. De repente recordás y entonces me doy asco.
Por si no te acordás era un frasco vidriotinto repleto de palabritas, nuestro frasco. Lo abrí para mirar las palabritas, todas negras, todas con letra chiquitita. Serifadas colibrí, como a ti te gustan.
Esperá, fue ahí, cuando yo me convertí en palabra y estaba en el frasco. Y fue ahí cuando llegaste, en la blanquita donde fue nuestro lo que te muestro. Y fue ahí cuando me esperaste una hora, la nariz te quemaste con el sol. Y fue ahí llevando ese vestido. Y justo ahí, me maldije. Vos te fuiste. Y fue ahí, cuando supe que lo que te muestro ya no era nuestro.
Amor, siempre fui una palabra querida, querida mía, no es verdad, no es amor, ni por amor que soy palabra, soy sólo lo que sale de tu boca, boba.
Ella se levanta, se seca las lágrimas, se acerca al oído de él y le dices dulcemente:
Qué hijo de puta que sos, esas también, son mis palabras.
No me ofende, creeme. Te quiero más, si desaparecés por la puerta, estás muerta.
Paso a paso, suficientes siete pasos.
¿Estás ahí? ¿Detrás de la pared? Avisame, porque yo aún te quiero, decí otra cosa. Haceme mejor palabra. “Compañía por ejemplo” no te hagás la brava.
Por ahora. Iremos nuevamente a la blanquita y serán nuestras las palabritas.
Creo que ya no es tan ridículo.
viernes, abril 10, 2009
Lista para non-listos.
- Uno. Duda.
- Dos. Jesús.
- Tres. Tío
- Cuatro. Moda.
- Cinco. Alabastro.
- Seis. Cadena.
- Cero Siete. Menos.
- Ocho. Hermoza.
- Nueva Roja.
- Diez. Calcetín.
- Once. Mi.
- Roce. Este.
- Trese. Maniatan.
- Catorce Manhattan.
- Quince. Risco.
- Dies y séis. Orto.
- Dí es y siete. No.
- Dieciocho. Griscamisapartida.
- Diecinueva No.
Ni veinte amor.
domingo, abril 05, 2009
A-titulado-té
A la mañana, claro, de soñar antes, en sueños aún, en la tarde también, con panecillos, dulce de leche con, ¿por qué no?, ardiente, en el tope conunacereza , bien caliente, como cuando que son tuyas se empañan mis gafas , ahora, nuevamente, esta tarde con crema, a-nata, de llover después, en el living, en invierno aún más, y la cuenta (porfa), pienso mientras, aún sin pensar, pensándote y fumar no quiero, con algo de licor, deloriente, delosandes, en delivery, con azúcar y sin azúcar, nostálgico, para el interesante hacerme, para saborear, para olvidar, para despertarme, con limón, en Baires, en leche, en Bogotá, en la cama y en la cocina, en improvisadabandeja , a la noche media, cuando a casa lleguemos a casa, a las cinco para ti, para oír tu británico acento, de a poquitos, mucho, en una mesa de la vereda, como droga una, de-cada-comida después, en julio, sin saber cuántas voy, hoy porque si, porque quiero, porque me gusta, porque por qué no hay… como en todo, menos dulce hoy, más dulce cuando vuelva, con una sonrisa de provincia, acá, cuando en tus ojos aceitunados a medio día esté lloviendo,
té, quiero.
F3.
té, quiero.
F3.
sábado, julio 19, 2008
Vahamas, Banidad.
Y jamás te sentí vacío ni siquiera en el extremo merezco, sobre el rubor de mi vida, heme encontrado con mis cabezas y mis manos libre, amás y te mentís tardío ni en tierra en la que me temo venzo, justo en el temor de vivirla. Reme en contrato con mis rarezas y mi vano liebre, damas y manatís perdido, si es fiera la sospecho y rezo, susto en la escama de una mirla. Démen un rato con mis maneras y mi vaso nieve, en Bahamas y de raíz crápula en su tierra alohechopecho, busco en mi cama alguna vanidad que he burlado de mil rameras ¿acaso hierve?
¿Hierve? Dime ¿Hierve?
¿Hierve? Dime ¿Hierve?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
